viernes, 25 de marzo de 2011

El fin del Recuerdo



Hoy vi al hombre más viejo de la historia. Un tipo enorme, Media como 2 metros y medio de altura.  Tenía la piel más arrugada que las grietas del desierto. Sus orejas eran enormes y su nariz casi tocaba la parte superior de su labio. Tenía pelos por todos los agujeros de su cara, Pero su barbilla perfectamente afeitada. El color de su piel era grisáceo – celeste. Caminaba lentamente y erguido, con la mirada marchita. Sabía que lo conocía de algún lado. Lo Traía del brazo un hombre moreno, de edad adulta. El encuentro fue en un galpón. Yo estaba sentado en una silla en el medio del lugar. No había nada ni nadie. Los dos hombres se acercaron y se sentaron junto a mí: “estamos esperando a que lleguen los demás”, me dijo el hombre moreno. Asentí con la cabeza. No sabía en realidad lo que hacía ahí. Me habían llamado un par de días antes, diciéndome que me reuniría con ellos para discutir temas familiares. En realidad no conocía ni al moreno ni a ese hombre tan viejo. Al rato, llegaron mujeres y hombres, niños, gente de distintas edades y se sentaron con nosotros. Yo no conocía a nadie. Al cabo de un rato, todo el mundo estaba conversando, y existía un ruido aromático de madera quemada en el ambiente. Todos conversaban, a excepción del hombre viejo y yo; mientras que comía maní de una manera exagerada. “A este hombre lo conozco”, me dije. De pronto me miró y no pude esquivarlo. Después de 2 segundos, seria notorio y vergonzoso hacerle el quite, así que le sonreí. Se me acercó y me dijo al oído: “Mi mujer me dejó por un astronauta colombiano y hoy estoy de cumpleaños” - Lo miré extrañado, pero asentí con la cabeza nuevamente. - Feliz cumpleaños - le dije - ¿cuántos cumple?”- el viejo se me volvió a acercar: “debo tener cerca de los doscientos años, si mal no lo recuerdo. Pero me siento mejor que nunca. Es más, ya no siento frío ni calor, no siento mi cuerpo” - lo miré y le dije -: ¿cómo es que ha vivido tanto? A caso ¿no está cansado? - El hombre miro para todos lados. Supongo que para ver si alguien nos estaba escuchando.- “tengo un secreto”, “la carne de los elefantes es la clave”.- El hombre se sirvió una copa de vino.- “Nada te da mas fuerza qué la carne de Paquidermo. Sin poner en duda su sabor, Es exquisita. Los Inuit llegaron a vivir más de 150 años. Según ellos, la carne de mamut tenia poderes sobrenaturales que prolongaban la vida”. - Sin dejar de escucharlo lo miré una vez más y sentí que lo conocía de algún lado. Me levante y fui al baño. Mientras orinaba, imagine una pareja de esquimales fornicando sobre el hielo. En un desierto de hielo. Mientras a lo lejos, una manada de Mamuts, en estampida, corrían hacia nosotros.. ¿No será que el viejo se estaba transformando en un elefante? Me reí. Sabía que me estaban jugando una mala pasada. Me la sacudí y volví a mi puesto. El viejo seguía ahí. Lloró un par de veces, cuando la gente le conversaba. Seguramente estaba borracho. Se sirvió otro vaso y unas mujeres le quitaron la botella. Por lo que se escuchó a lo lejos, el hombre vivía solo, nadie lo conocía, y yo estaba seguro que lo había visto en algún lado. Al final de la velada, nadie se quedó. Sólo yo, el hombre moreno y el hombre viejo. El hombre moreno ayudó a levantar al hombre viejo y nos despedimos. El hombre viejo se me acercó al odio y me dijo: “te he visto en otra parte, cuando joven, hace 200 años, y decidimos juntarnos en este lugar, a esta hora.”- me dio la mano, y me pasó una servilleta. Los vi alejarse por la puerta de metal del galpón. Me acerqué a la mesa y vi que aún quedaba vino. Me lo serví en una tasa. Estaba solo. Bebí el vino y me eché un puñado de maní en la boca. Saqué la servilleta, la miré y me fijé que había algo escrito. Me reí y me limpié la boca con la servilleta. Me senté en el plástico frío bajo techo y prendí un cigarro, pensando:”estoy seguro que a ese sujeto lo he visto en alguna parte”.

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