
Hoy vi al hombre más
viejo de la historia. Un tipo enorme, Media como 2 metros y medio de altura. Tenía la piel más arrugada que las grietas del
desierto. Sus orejas eran enormes y su nariz casi tocaba la parte superior de
su labio. Tenía pelos por todos los agujeros de su cara, Pero su barbilla
perfectamente afeitada. El color de su piel era grisáceo – celeste. Caminaba
lentamente y erguido, con la mirada marchita. Sabía que lo conocía de algún
lado. Lo Traía del brazo un hombre moreno, de edad adulta. El encuentro fue en
un galpón. Yo estaba sentado en una silla en el medio del lugar. No había nada
ni nadie. Los dos hombres se acercaron y se sentaron junto a mí: “estamos
esperando a que lleguen los demás”, me dijo el hombre moreno. Asentí con la
cabeza. No sabía en realidad lo que hacía ahí. Me habían llamado un par de días
antes, diciéndome que me reuniría con ellos para discutir temas familiares. En
realidad no conocía ni al moreno ni a ese hombre tan viejo. Al rato, llegaron
mujeres y hombres, niños, gente de distintas edades y se sentaron con nosotros.
Yo no conocía a nadie. Al cabo de un rato, todo el mundo estaba conversando, y
existía un ruido aromático de madera quemada en el ambiente. Todos conversaban,
a excepción del hombre viejo y yo; mientras que comía maní de una manera
exagerada. “A este hombre lo conozco”, me dije. De pronto me miró y no pude
esquivarlo. Después de 2 segundos, seria notorio y vergonzoso hacerle el quite,
así que le sonreí. Se me acercó y me dijo al oído: “Mi mujer me dejó por un
astronauta colombiano y hoy estoy de cumpleaños” - Lo miré extrañado, pero
asentí con la cabeza nuevamente. - Feliz cumpleaños - le dije - ¿cuántos
cumple?”- el viejo se me volvió a acercar: “debo tener cerca de los doscientos
años, si mal no lo recuerdo. Pero me siento mejor que nunca. Es más, ya no
siento frío ni calor, no siento mi cuerpo” - lo miré y le dije -: ¿cómo es que
ha vivido tanto? A caso ¿no está cansado? - El hombre miro para todos lados.
Supongo que para ver si alguien nos estaba escuchando.- “tengo un secreto”, “la
carne de los elefantes es la clave”.- El hombre se sirvió una copa de vino.- “Nada
te da mas fuerza qué la carne de Paquidermo. Sin poner en duda su sabor, Es
exquisita. Los Inuit llegaron a vivir más de 150 años. Según ellos, la carne de
mamut tenia poderes sobrenaturales que prolongaban la vida”. - Sin dejar de
escucharlo lo miré una vez más y sentí que lo conocía de algún lado. Me levante
y fui al baño. Mientras orinaba, imagine una pareja de esquimales fornicando
sobre el hielo. En un desierto de hielo. Mientras a lo lejos, una manada de
Mamuts, en estampida, corrían hacia nosotros.. ¿No será que el viejo se estaba
transformando en un elefante? Me reí. Sabía que me estaban jugando una mala
pasada. Me la sacudí y volví a mi puesto. El viejo seguía ahí. Lloró un par de
veces, cuando la gente le conversaba. Seguramente estaba borracho. Se sirvió
otro vaso y unas mujeres le quitaron la botella. Por lo que se escuchó a lo
lejos, el hombre vivía solo, nadie lo conocía, y yo estaba seguro que lo había
visto en algún lado. Al final de la velada, nadie se quedó. Sólo yo, el hombre
moreno y el hombre viejo. El hombre moreno ayudó a levantar al hombre viejo y
nos despedimos. El hombre viejo se me acercó al odio y me dijo: “te he visto en
otra parte, cuando joven, hace 200 años, y decidimos juntarnos en este lugar, a
esta hora.”- me dio la mano, y me pasó una servilleta. Los vi alejarse por la
puerta de metal del galpón. Me acerqué a la mesa y vi que aún quedaba vino. Me
lo serví en una tasa. Estaba solo. Bebí el vino y me eché un puñado de maní en
la boca. Saqué la servilleta, la miré y me fijé que había algo escrito. Me reí
y me limpié la boca con la servilleta. Me senté en el plástico frío bajo techo
y prendí un cigarro, pensando:”estoy seguro que a ese sujeto lo he visto en
alguna parte”.
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