Creo que estoy cambiando.
Cambiando para mal. No hay vuelta atrás. Me quedo sentado en la orilla
esperando el autobús incorrecto. Todos me han abandonado. Tendré que ser el primero en dar el
salto al otro lado del universo. Ya no queda más que relajarse y dejarse
llevar. No he comido en días. Sólo puedo mover mis ojos. Me hundo en el sueño y
despierto al rato. No puedo mover
mis pies. Siento que voy a caer y tengo convulsiones. Se me pasa cuando siento
una brisca de aire que viene de la ventana abierta que dejé hace un momento
mientras fumaba. Ya quedan dudas. Esta aquí. Esperaré un par de minutos y
apagaré la luz. Pienso en los errores fatales del pasado y no me importa. Ha llegado
el día. La euforia esta cerca. Esa euforia que me dictaba y me gritaba de
noche, y no me dejaba dormir. El
lado positivo de la vida eterna. Pero no hay de qué preocuparse. Las cartas están
echadas. Como de la manzana y me baño en la laguna de los hipopótamos. Los acompaño.
Y disfrutamos de todos los silencios posibles. Prometo que no volveré. Escucharé
a Thelonious Monk, toda la mañana y tarde, después
de una madrugada de tormenta y elípticos cerebrales. Todos caminan con ojos que usan traje y vestídos corpulentos. Pequeños, de bolsillo. Portátiles como Jacques Rigaut. Estoy sudando por todas
partes. Siento que mi piel se deshace. Juro no arrepentirme de nada ni
nadie. Y que no volveré jamás. No perderé la esperanza, No Del lado
norte del año 1999, no!. Siempre pensé en que sería más doloroso, y es
agradable. No reflexiono. Por que después de todo, reflexionar es un arte impugne
para la ley. Y para la real academia del post
modernismo, ya pasó de moda.
Vuelvo a la habitación
Según mi reloj ya han pasado 20
minutos más y la solución aún no hace efecto, pero sí tengo frío, por lo que no
pierdo el entusiasmo. Ya esta cerca y quiero follar. Intentaré mover la mano
para fumar el último cigarrillo lúdico. Qué días aquellos. La plaza, los compadres,
el buen licor. ¿Por qué no llega?, Tengo prisa, Me iré aburriendo. No tengo
toda la vida para esperar mi muerte.




