miércoles, 30 de marzo de 2011

El Aguafiestas



Siempre hacemos fiestas y esas cosas. El problema es que nosotros no vamos a las fiestas. No nos gustan las fiestas. Y entre fiestas y fiestas, me quedo con la mejor, en la mía, la mejor fiesta, la que me gusta más, la que tiene todo lo que yo quiero que tenga y no falta nada. ¿me entiendes? Las otras fiestas tienen ese no se qué… cosas que a otros les gusta, y cuando una fiesta ajena es mala, es por que ha sido realizada entre dos o más personas, y esa si que es una mala fiesta, la Madre muerte de las fiestas, y siempre termina en una pelea o a algo muy parecido a tener sueño, aburrida. Nadie entiende algo y nunca nadie Festejó.

En fin, mejor dejémonos de Tonteras y pensemos bien las cosas. Quédate tu en tú fiesta y no Vengas a la mía

viernes, 25 de marzo de 2011

El fin del Recuerdo



Hoy vi al hombre más viejo de la historia. Un tipo enorme, Media como 2 metros y medio de altura.  Tenía la piel más arrugada que las grietas del desierto. Sus orejas eran enormes y su nariz casi tocaba la parte superior de su labio. Tenía pelos por todos los agujeros de su cara, Pero su barbilla perfectamente afeitada. El color de su piel era grisáceo – celeste. Caminaba lentamente y erguido, con la mirada marchita. Sabía que lo conocía de algún lado. Lo Traía del brazo un hombre moreno, de edad adulta. El encuentro fue en un galpón. Yo estaba sentado en una silla en el medio del lugar. No había nada ni nadie. Los dos hombres se acercaron y se sentaron junto a mí: “estamos esperando a que lleguen los demás”, me dijo el hombre moreno. Asentí con la cabeza. No sabía en realidad lo que hacía ahí. Me habían llamado un par de días antes, diciéndome que me reuniría con ellos para discutir temas familiares. En realidad no conocía ni al moreno ni a ese hombre tan viejo. Al rato, llegaron mujeres y hombres, niños, gente de distintas edades y se sentaron con nosotros. Yo no conocía a nadie. Al cabo de un rato, todo el mundo estaba conversando, y existía un ruido aromático de madera quemada en el ambiente. Todos conversaban, a excepción del hombre viejo y yo; mientras que comía maní de una manera exagerada. “A este hombre lo conozco”, me dije. De pronto me miró y no pude esquivarlo. Después de 2 segundos, seria notorio y vergonzoso hacerle el quite, así que le sonreí. Se me acercó y me dijo al oído: “Mi mujer me dejó por un astronauta colombiano y hoy estoy de cumpleaños” - Lo miré extrañado, pero asentí con la cabeza nuevamente. - Feliz cumpleaños - le dije - ¿cuántos cumple?”- el viejo se me volvió a acercar: “debo tener cerca de los doscientos años, si mal no lo recuerdo. Pero me siento mejor que nunca. Es más, ya no siento frío ni calor, no siento mi cuerpo” - lo miré y le dije -: ¿cómo es que ha vivido tanto? A caso ¿no está cansado? - El hombre miro para todos lados. Supongo que para ver si alguien nos estaba escuchando.- “tengo un secreto”, “la carne de los elefantes es la clave”.- El hombre se sirvió una copa de vino.- “Nada te da mas fuerza qué la carne de Paquidermo. Sin poner en duda su sabor, Es exquisita. Los Inuit llegaron a vivir más de 150 años. Según ellos, la carne de mamut tenia poderes sobrenaturales que prolongaban la vida”. - Sin dejar de escucharlo lo miré una vez más y sentí que lo conocía de algún lado. Me levante y fui al baño. Mientras orinaba, imagine una pareja de esquimales fornicando sobre el hielo. En un desierto de hielo. Mientras a lo lejos, una manada de Mamuts, en estampida, corrían hacia nosotros.. ¿No será que el viejo se estaba transformando en un elefante? Me reí. Sabía que me estaban jugando una mala pasada. Me la sacudí y volví a mi puesto. El viejo seguía ahí. Lloró un par de veces, cuando la gente le conversaba. Seguramente estaba borracho. Se sirvió otro vaso y unas mujeres le quitaron la botella. Por lo que se escuchó a lo lejos, el hombre vivía solo, nadie lo conocía, y yo estaba seguro que lo había visto en algún lado. Al final de la velada, nadie se quedó. Sólo yo, el hombre moreno y el hombre viejo. El hombre moreno ayudó a levantar al hombre viejo y nos despedimos. El hombre viejo se me acercó al odio y me dijo: “te he visto en otra parte, cuando joven, hace 200 años, y decidimos juntarnos en este lugar, a esta hora.”- me dio la mano, y me pasó una servilleta. Los vi alejarse por la puerta de metal del galpón. Me acerqué a la mesa y vi que aún quedaba vino. Me lo serví en una tasa. Estaba solo. Bebí el vino y me eché un puñado de maní en la boca. Saqué la servilleta, la miré y me fijé que había algo escrito. Me reí y me limpié la boca con la servilleta. Me senté en el plástico frío bajo techo y prendí un cigarro, pensando:”estoy seguro que a ese sujeto lo he visto en alguna parte”.

UNA GENERACIÓN TRANSPARENTE


La generación idealista, a finales de los años noventas y principios del año 2000, alberga una problemática Social y Generacional en cuanto al espacio y tiempo en nuestro país. Podríamos decir que nuestro periodo de "Libre Expresión" ,por aquellos años , se manifiestó distinto al de los demás. Según mi teoría, nadie tiene la culpa. Ni la Dictadura, ni la sociedad, ni estados unidos, ni el calentamiento global, etc. Nacimos en una época donde a nadie le importaba un carajo Cambiar el mundo, y por supuesto nosotros, sólo teníamos ganas de ver MTV. Si lo comparamos con la Generación de Los Pingüinos, que de por sierto, son nuestro seguidores Generacionales, podemos declarar que con intolerancia se manifestaron por el desacuerdo a la reforma estudiantil, que a nosotros nos había tocado y no nos había importado en lo absoluto. Dejando en claro nuestro poco compromiso con nuestro entorno. Verdaderos seres individualístas y déspotas sin intereses en la Sociedad, ni mucho menos, interes en el pasado.

Pero por otras parte, Nadie quería cambiar nada. Nuestros padres nos recalcaban todo el tiempo, lo afortunados que habíamos sido al nacer en Democracia. Por esto, debíamos dejar las cosas como estaban, por eso , debiamos conformarnos con lo poco, debiamos terminar el colegio y conseguir empleo, convertirnos en seres grises y fanfarrones antipinochetistas. No debíamos imaginar nada, ya que lo imaginado estaba pasando. El miedo invadió todo lo poco que les quedaba por transmitirnos , y la diversión estaba en las calles. No olvidaré jamás lo que ésta "generación de transición" fué, és, y será; Un agujero perdido en el tiempo de la historia. No es nuestra culpa, nacimos en el momento y en el lugar equivicado, con compañeros equivocados, de lenguas cortas, y padres conformistas, y sólo ahora podemos comentar y retomar lo que sucede y se puede lograr con las Generaciones: una Revolución.


Nunca me quejé, a nadie le importó mi opinión, chile estaba creciendo sin nosotros.
nosotros éramos ellos, sin que alguien lo supiera.


A.S.

DOMINGO 11 / 09


5:34 de la mañana. Sentado en un bar restaurante, con 6 sujetos en una mesa para 4, miraba por un espejo las tetas de una boliviana extranjera voluptuosa. Pesaba unos 80 kilos. Era morena y llevaba un escote que le alcazaba el obligo. Un sujeto coqueteaba a su lado mientras no despegaba la mirada de sus enormes senos negros. Juntos tomaban cerveza y fumaban cigarrillos de una marca desconocida, seguro tenían sida. La pareja que los acompañaba estaba conformada por un decrepito hombre canoso, y una joven que parecía estar mas interesada en su billetera que en las palabras de romanticismo que a cada rato el sujeto le parlaba entre copas y copas. Habrán tenido unos 70 y 30.
Llevábamos la cerveza numero 7 en la mesa. Uno de los sujeto me preguntaba si estaba bien.
- estoy bien- le comenté- seguido de una gran burla de toda la mesa, quienes esperaba que saliera con algún chiste idiota, de los que acostumbro hacer cuando me siento desadaptado.
Al volver la vista al espejo, me di cuenta que la pareja donde UN PAR DE TETAS COMPONÍAN el cuadro, había desaparecido. Que al volver la vista, pasaban por mi izquierda y se perdian en el baño. Nada podía pensar, Sólo imaginar que aquél tipo ocuparía sus mamas como grandes tentáculos masturbadores.
De pronto un completo italiano nublo mi vista. uno de los sujetos, ebrios, se había rajado con unos bajones. Me preguntó:
¿te comes otro , Alberto?
Prefiero otra cerveza- le respondí.
No seas canalla , llevo 7 cervezas compradas, sin que algun mamerto se tome.
Yo sí, las He bebido todas - respondí al mismo tiempo que expulsaba un erupto en la cara de Fernando, un tipo el cual estaba quedando calvo por culpa de la herencia de su abuelo.


al abrir los ojos, me encontré en un bus de Transantiago, durmiendo, al lado de un sujeto que intentaba animar a todo el bus. Con sus dotes de payaso - humorista , sin esqueleto. Quizás alguno de la plaza italia, en santiago.
Los que me acompañaban, fumaban y reían. De vez en cuando se acordaban de mi y levantaban la mirada, buscándome entre todos los borrachos que aquella hora tomaban el transporte publico.Una puerta se abrió. Nadie bajo. Un borracho que pasaba gritaba sin compasión – malditos borrachos. No son mas que viles y crueles borrachos. – al cerrarse las puertas, dos de mis acompañantes rieron denigrántemente, mientras empinaban sus botellas de cerveza , alcanzando tomar el último concho.
Sin pensarlo, me bajé del bus. Llevando siempre empuñado en mi mano el último cigarrillo que me quedaba. Pensando que quizás nada importaba mas que caminar con aquél tabaco luminoso. Una sombra enorme me seguía. Cruzaba la calle al mismo tiempo que le decía que todo iba andar bien. Al darme vueltas, me di cuenta que Rodrigo se había devuelto, pensando que podía quedarse en mi casa. Me dio pena, por eso lo alojé en el baño, en el piso de arriba de mi casa. Al llegar a mi habitación, me Senté y encorve mi espalda para escribir un informe sobre Filtros Conversores.

(Relatos Cortos 1)


No cabe duda alguna, que una pichanga con los amigos no hace mal de vez en cuando. Sobre todo cuando hay algún porro o trago previo y post del juego. Pero el último partido nos pasamos de la raya. Terminamos el peloteo, y gracias a dios, como no somos futbolistas profesionales, nadie nos esperaba con un doping a la salida. Ya que de ser así, nos hubieran expulsado del planeta fútbol para siempre. Terminamos el partido y busqué en la camioneta de pablo otra lata de cerveza, estaba borracho y quería anotar un gol en mi riñón. Nos subimos al vehículo y partimos rumbo a la casa de agustín, donde suponíamos seguir la borrachera. Paramos en una boti, camino a la farfana, y compramos dos promos de pisco con Limón soda. Y robamos un paquete hielo. Y robamos un paquete de snacks. Y robamos un puñado de comida para perros, que vendían en la misma botillería. Al salir de allí, íbamos riéndonos de todo, de las mujeres, de los estudios, burlándonos de recuerdos del pasado, de las drogas y todo eso. Cuando de repente, entre la oscuridad , (eran ya las 12 de la noche de un día de semana Laboral) apareció un sujeto en bicicleta justo en frente de nosotros. Pablo, quien iba manejando, trató de esquivarlo, pero fue imposible. La camioneta lo golpeo hacia adelante y luego, sin poder frenar , pasó por arriba de él. Pablo no detuvo la camioneta y nadie abrió la boca. En la radio sonaba una canción antigua de los Jaivas – “Todos Juntos” – cuando la apagué, y todos nos quedamos con las miradas perdidas. – Tenemos que devolvernos - decía agustín - en la parte de atrás de la camioneta. Pablo, sin quitar la mirada del espejo retrovisor, seguía conduciendo. Yo me desabroché el cinturón y abrí una botella de pisco. Le puse unos hielos y le serví bebida. – Tranquilos cabros – les dije – seguramente el compadre se levantó y partió a su casa, no hay de qué preocuparnos. Pablo seguía manejando muy serio, y le alcancé un vaso con copete. Se lo tomó de un solo trago. Cuando llegamos a la casa, Agustín y yo nos bajamos. Pablo prendió nuevamente la camioneta y se largó. Creo que debemos emborracharnos – me dijo agustín – yo estoy lo suficientemente borracho, pero todavía puedo un poco más.- le respondí. Y fumamos unos cigarrillos y nos tomamos las dos botellas de pisco y nos fumamos un porro y nos fuimos a dormir, por que los dos trabajábamos Temprano al otro día.